EXTRAÑAS RELIQUIAS:¿EL SANTO PREPUCIO?

 La extraña historia del Santo Prepucio


En un momento de su larga historia, la iglesia católica necesitó del comercio de reliquias, esos objetos de dudosa legitimidad al que se les atribuían unos poderes mágicos que necesitaba una fe cuestionable. Una de las reliquias más insólitas, es el Santo Prepucio.  Por ser también una partícula divina, podía ocasionar milagros o propiciar arrebatos místicos.
El debate en torno a un prepucio a primera vista, puede parecer ridículo; pero es sabido que según la ortodoxia, Cristo había ascendido en cuerpo y alma al Paraíso y eso acarreaba problemas:
¿Podía asegurarse que lo había hecho íntegramente si le faltaba la orina o las lágrimas derramadas; las uñas, los cabellos o el prepucio que le habían sido cortados.

¿Qué ocurrió con su prepucio? Solución: Dios podía enmendar milagrosamente cualquier cosa; afirmaban que Cristo había adquirido un nuevo prepucio al ascender al cielo, y otros, que le sería devuelto durante el juicio final. Un erudito griego, imaginaba que el prepucio había ascendido al mismo tiempo que Jesús y se había convertido en uno de los anillos de Saturno
Tras ardua deliberación, los grandes sabios de la iglesia concluyeron que el prepucio divino permanecía en la Tierra al igual que la sangre, las uñas y los fluidos corporales varios emanados por Nuestro Señor. El Santo Prepucio se convirtió desde entonces en una de las reliquias más preciadas y cotizadas de la cristiandad.

El Santo Prepucio y sus avatares es, sin duda, una de las historias más curiosas:
Jesús, al octavo día, sufrió el rigor del pacto que el mismo, como dios que era, había impuesto a los hijos de Abraham. Fue una anciana la que laceró el celeste capullo, lo sumergió en aceite de nardo y lo entregó a su hijo, un  comerciante en perfumes, con la orden de que no lo vendiera. Pero el joven desobedeció a su madre; y el Santo Prepucio inició así su intrincado vagar por el mundo.
Al parecer, la primera en adquirirlo fue María Magdalena, que utilizó el aceite de la para ungir los pies de Cristo.
La primera aparición del prepucio se produjo en la abadía francesa de Charroux, cuyos monjes declaraban haberlo recibido como regalo del emperador Carlomagno, quien a su vez lo habría obtenido como un regalo de bodas de la emperatriz Irene de Bizancio.
 Los monjes llevaron el sagrado capullo en procesión a Roma cuya devoción dio origen a la Hermandad del Santo Prepucio, encargada de preservar esta reliquia muy venerada por las embarazadas. Se dice de hecho que la esposa del rey Enrique V de Inglaterra, lo utilizó para menguar los dolores del parto.
A principios del siglo XVI la ambición de poseer una fracción de divinidad había multiplicado la más íntima de las reliquias de Cristo. Ya no había uno sino que había más de una veintena de ciudades que se disputaban su genuina posesión. En Charroux, incluso se creó La Hermandad del Santo Prepucio con el fin de custodiarlo.
En el siglo XVIII sor Agnes, monja mística comulgaba con este pellejillo haciéndola gozar hasta el delirio por su sabor dulce y carnoso. Otra santa mujer, Catalina de Siena también tenía al prepucio divino como protagonista de sus visiones: en ellas se casaba con el Señor y éste se lo ofrecía como peculiar anillo de bodas. La devoción ha continuado prácticamente hasta nuestros días, sobre todo en el pueblo italiano de Calcata, donde el presunto Santo Prepucio era sacado alegremente en procesión.
Hacia fin del siglo XIX, La Sacra Congregación para la defensa de la Fe declaraba que toda persona que hable, escriba o lea sobre el Santo Prepucio será considerada excomulgada. Finalmente, en 1983 desapareció el último ejemplar del Prepucio, que se guardaba en una caja de zapatos
Muchos  extraños objetos, como el Santo Prepucio, adornaron altares y hoy yacen escondidos, algunos en el propio Vaticano. Estos son algunos:
  • · Plumas del Arcángel San Gabriel.
    · Un suspiro de San José, conservada dentro de una botella..
    · Un estornudo del Espíritu Santo,
    · Un pelo de la barba de Jesucristo, Catedral de Murcia
    · Las piedras con las que se lapidó a San Esteban.
    · Las flechas que mataron a San Sebastián.
    · Una oreja de San Pedro
    · Los pechos de Santa Águeda.
    · Más de 60 dedos de San Juan Bautista.
    · 5 gotas de la leche que María daba al niño Jesús.
    · Las monedas que compraron a Judas.
    · Tres cordones umbilicales del Niño Jesús
    · Unos quinientos dientes de leche del Niño Jesús.
    · Raspas de los peces multiplicados del milagro
    · La cola del asno que llevó a cristo a Jerusalén.
    · Fragmentos de la mesa en la que se sirvió la última cena. 
    · Más de media docena de ejemplares del Santo Grial.
    · Más de ochocientas espinas de la corona de Cristo
    · Tres lanzas que atravesaron el costado de cristo.

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